En el aula se viven aprendizajes que van mucho más allá de los libros. Esta semana, gracias a la visita y el cuidado de un conejo, hemos tenido la oportunidad de explorar las emociones desde la ternura, la responsabilidad y el respeto hacia los animales.
Durante la actividad, el alumnado se acercó con cuidado, ofreciéndole comida, acariciándolo y observando sus movimientos tranquilos. En esos pequeños gestos se esconden grandes aprendizajes: comprender que otro ser vivo necesita calma, suavidad y atención despierta en ellos emociones muy valiosas.
Las imágenes reflejan la concentración y el cariño con los que los niños y niñas cuidaron de nuestro pequeño visitante. Saber que sus manos pueden ser un refugio seguro les hace sentirse útiles, importantes y capaces de cuidar a otros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario