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viernes, 8 de mayo de 2026

Crecemos juntos: familias, radio y derechos de la infancia

 En nuestro camino para seguir aprendiendo sobre las emociones y los valores que nos unen, hemos vivido una experiencia muy especial en el colegio: ¡las familias han participado en nuestro programa de radio!

Dentro del proyecto que estamos desarrollando en colaboración con UNICEF y LEARN TO CHECK, hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre un tema muy importante: la participación y los derechos de la infancia. Y qué mejor forma de hacerlo que dando voz también a las familias, que son una parte esencial de nuestra comunidad educativa.

Madres, padres y otros familiares se han acercado al centro para compartir micrófono con el alumnado, aportando sus ideas, experiencias y opiniones sobre la importancia de escuchar a los niños y niñas, respetar sus derechos y fomentar espacios donde puedan expresarse libremente.

Ha sido un momento lleno de emoción, en el que hemos aprendido que todos tenemos algo que decir y que nuestras voces, grandes y pequeñas, cuentan. Además, el formato de radio nos ha permitido vivir la experiencia de comunicar, escuchar y sentirnos parte activa de un proyecto común.

Este tipo de actividades fortalecen los lazos entre la escuela y las familias, creando un entorno donde el respeto, la empatía y la participación son pilares fundamentales.

Gracias a todas las familias que han hecho posible este momento tan significativo. Juntos seguimos construyendo una comunidad más consciente, más unida y más comprometida con los derechos de la infancia.

martes, 28 de abril de 2026

La música que emociona: "Ecos de la Ribera"

 En nuestro colegio hemos vivido un momento muy especial relacionado con la celebración del Día de la Comunidad, en el que la música y las emociones han sido las grandes protagonistas.

Hemos tenido la suerte de recibir a la coral “Ecos de la Ribera”, que nos ha regalado una actuación llena de tradición, ritmo y sentimiento. El alumnado ha podido disfrutar de una selección de jotas, acercándose así a nuestras raíces culturales a través de la música en directo. Las voces, la energía y la cercanía de los miembros de la coral han creado un ambiente único que ha cautivado a todos los presentes.

Pero la sorpresa no terminó ahí… 🎤✨
La coral quiso conectar también con los gustos del alumnado y nos sorprendió interpretando una canción muy conocida y actual: “Superestrella” de Aitana. Fue un momento inesperado y emocionante en el que tradición y modernidad se unieron, generando sonrisas, complicidad y mucha ilusión.

Esta experiencia ha sido mucho más que un concierto: ha sido una oportunidad para sentir la música, compartir emociones y valorar tanto nuestras tradiciones como las nuevas formas de expresión musical.



martes, 24 de marzo de 2026

Exposición trabajos antiguos

 Durante estos días, todo el colegio ha tenido la oportunidad de viajar en el tiempo gracias a una maravillosa actividad sobre profesiones antiguas. La biblioteca se transformó en un pequeño museo lleno de objetos, herramientas y recuerdos que hablaban por sí solos. Cada curso pasó por este espacio mágico para conocer cómo era la vida y el trabajo de quienes vivieron hace décadas.

Nada más entrar, nos recibió una mesa repleta de utensilios curiosos: moldes de madera, planchas antiguas, llaves enormes, figuras artesanales, fotografías en blanco y negro… Objetos que, aunque hoy pueden parecernos extraños, fueron imprescindibles en oficios como lavanderas, carpinteros, agricultores, herreros, zapateros y muchos más.

El alumnado observó cada pieza con atención y sorpresa. Descubrieron cómo se lavaba la ropa sin lavadora, cómo se moldeaba el cuero, de qué forma se elaboraban herramientas a mano o cómo funcionaban los antiguos juguetes de madera. También pudieron escuchar explicaciones llenas de anécdotas que despertaron risas, curiosidad y, sobre todo, admiración por quienes ejercían estos oficios tan ligados al esfuerzo y la creatividad.

La experiencia no solo nos permitió conocer un pedacito de historia, sino también reflexionar sobre el valor del trabajo, la importancia del cuidado de los objetos y el agradecimiento hacia las personas que hicieron posible la vida tal como hoy la conocemos.

Ha sido una actividad llena de emoción, descubrimientos y momentos compartidos. Gracias a quienes la han hecho posible, nuestro alumnado ha comprendido que cada oficio del pasado forma parte de nuestra identidad y merece ser recordado.

Seguimos aprendiendo, seguimos sintiendo…

jueves, 19 de marzo de 2026

Taller de galletas

 Esta semana hemos vivido en el colegio una actividad muy especial: nuestro taller de galletas. Más allá de aprender una receta, los niños y niñas han tenido la oportunidad de explorar sus emociones, colaborar y poner en práctica habilidades muy importantes del día a día.

Durante la sesión, cada grupo fue siguiendo los pasos de la elaboración: mezclar ingredientes, amasar, dar forma y preparar las bandejas para el horno. En las imágenes se puede ver cómo, con mucha concentración, manos pequeñas van creando galletas en forma de “U”, círculos o figuras libres. Cada creación es diferente, porque cada niño y niña aporta su toque personal.

Pero lo más bonito del taller no ha sido el resultado final, sino todo lo que ha ocurrido mientras tanto:

✨ La emoción de crear con las propias manos.
✨ El orgullo al ver cómo la masa se transformaba.
✨ La sorpresa al comprobar que todos los ingredientes juntos formaban algo nuevo.
✨ La calma que trae amasar y manipular la masa.
✨ La cooperación, compartiendo utensilios, esperando turnos y ayudándose mutuamente.
✨ La alegría de trabajar en equipo y disfrutar de algo hecho entre todos.

Las experiencias sensoriales como este taller son fundamentales para que los niños y niñas conecten con lo que sienten y encuentren formas de expresarlo. Además, favorecen la autoestima y el pensamiento creativo.

¡Ha sido una mañana deliciosa, divertida y muy especial!
Desde el CEIP Pinoduero seguimos apostando por actividades que mezclan aprendizaje, emoción y juego… porque es así como se aprende de verdad.

jueves, 5 de marzo de 2026

Sabores que unen: emociones, culturas y familias



 En nuestro centro seguimos descubriendo que las emociones no solo se trabajan con palabras, sino también a través de los pequeños gestos que conectan a las personas. Esta semana hemos vivido una experiencia muy especial: una familia ha compartido con nosotros unos dulces tradicionales de su cultura, preparados y traídos con cariño para que el alumnado pudiera probar sabores nuevos y descubrir un pedacito de otro lugar del mundo. En la imagen se ve a un estudiante sosteniendo una bandeja transparente llena de estos dulces artesanales, presentados para que toda la clase pudiera disfrutar de ellos. Este gesto, tan sencillo a primera vista, encierra un enorme valor emocional y educativo.

Cuando las culturas entran en el aula, también entran nuevas formas de entender el mundo. Probar un dulce típico nos ayuda a conocer las raíces de otras familias, a despertar curiosidad, a respetar las diferencias y a reconocer que todos tenemos algo valioso que aportar. Cada sabor, cada aroma y cada detalle de la receta son una puerta abierta a conversaciones llenas de interés: ¿de dónde viene esta comida?, ¿en qué momentos se suele preparar?, ¿qué significado tiene para la familia que la comparte?

Además, la participación activa de las familias fortalece los vínculos con el centro y con el grupo. Sentir que alguien ha dedicado tiempo a preparar algo para todos genera cercanía, cuidado y agradecimiento. Este tipo de experiencias provoca emociones positivas que ayudan al alumnado a conectar con la diversidad desde la alegría y la empatía.

Compartir un dulce puede parecer algo pequeño, pero en realidad es una forma maravillosa de transmitir historia, identidad y afecto. Gracias a momentos así, la escuela se convierte en un espacio más acogedor, más inclusivo y más humano. A todas las familias que participan, colaboran y acompañan estos proyectos, ¡gracias! Vuestra implicación enriquece nuestro trabajo y nos ayuda a seguir construyendo un lugar donde cada cultura tiene su espacio y cada emoción encuentra su voz.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Pequeñas acciones que construyen un mundo más justo

 Esta semana, en nuestro aula, hemos trabajado una emoción y un valor que atraviesa todas las relaciones humanas: la justicia social. A través de dinámicas, conversaciones, dibujos y un vídeo que nos ayudó a observar situaciones cercanas, nos adentramos en lo que significa tratar a todas las personas con equidad, respeto y dignidad. El aprendizaje emocional cobra sentido cuando se vive, cuando se dibuja, cuando se escribe y cuando se comparte; y eso es precisamente lo que hicimos.

Partimos de algo muy sencillo: observar situaciones cotidianas en las que alguien no recibe un trato justo. En la pantalla, los personajes mostraban escenas que facilitaron la reflexión: turnos que no se respetan, materiales que no se comparten o decisiones que se toman sin escuchar a quienes también forman parte del grupo. A partir de ahí, cada niño y niña elaboró su propia interpretación de la justicia social, escribiendo palabras, creando símbolos y dibujando pequeñas historias en sus cuadernos. En las mesas aparecieron conceptos como “justicia”, “igualdad” o “ayuda”, expresados desde su mirada personal.
El objetivo no era definir la justicia social desde un punto de vista teórico, sino entenderla desde lo emocional: reconocer cuándo algo no es justo, poner nombre a lo que sentimos en esas situaciones y, sobre todo, aprender a actuar con empatía. El trabajo individual –dibujar, pensar, escribir– permitió que cada uno conectara con su propia experiencia. Después, el trabajo conjunto nos llevó a descubrir que la justicia se construye entre todas las personas, en lo que decidimos, en cómo tratamos a quienes nos rodean y en las oportunidades que ofrecemos para que cada uno pueda participar y ser escuchado.
Esta actividad nos recordó que la justicia social no es un concepto abstracto; está en los detalles: en repartir material, en dejar espacio para hablar, en tener en cuenta las necesidades de quienes nos acompañan, en defender lo correcto incluso cuando es difícil. Educar emocionalmente también es ayudar a identificar cuándo se produce una situación injusta y dotar al alumnado de herramientas para transformarla.
Al finalizar, compartimos nuestras reflexiones en gran grupo. Fue un momento valioso: cada aportación mostró una comprensión sincera y profunda de lo que significa vivir en un entorno donde todos y todas importan. Con pequeños gestos, con palabras y con miradas atentas, descubrimos que la justicia social empieza en el aula y que cada día tenemos la oportunidad de practicarla.

miércoles, 18 de febrero de 2026

Carnaval de emociones

 Esta semana hemos vivido en el colegio uno de esos días que dejan huella: el Carnaval. 

Un día donde la imaginación se abre paso, los colores llenan los pasillos y las emociones se mezclan como si fueran confeti flotando en el aire. 

El Carnaval es mucho más que un disfraz: es la oportunidad perfecta para explorar otras identidades, jugar a ser otros, sentir desde lugares diferentes y descubrir que, detrás de cada capa o sombrero, también hay emociones que importan. 

Este año nos hemos convertido en personajes de diferentes cuentos, y cada disfraz nos ha regalado una emoción distinta: la valentía de quienes se atreven a hacer lo imposible, la alegría que brota de las aventuras compartidas, la ternura de los personajes más pequeños o la sorpresa de descubrir mundos mágicos. 

A través del juego simbólico, los niños y niñas han podido expresar emociones que a veces cuesta poner en palabras, conectar con la creatividad inventando historias sobre la marcha, compartir momentos de complicidad con los compañeros y ponerse en la piel de otros personajes, favoreciendo la empatía. Durante el desfile y las actividades del día, no solo brillaron los disfraces: también brillaron sus miradas ilusionadas, sus risas contagiosas y ese sentimiento de grupo que hace que cada celebración sea especial.

 El Carnaval nos recuerda que las emociones también se pueden vestir, representar y jugar, y que cuando nos permitimos ser creativos, el aula se convierte en un espacio donde todo es posible. Nos quedamos con una sensación muy bonita: la magia de ver cómo cada niño y niña encontraba su forma de expresarse, de sentirse parte del grupo y de disfrutar siendo, por un día, un personaje salido de un cuento… o de su propia imaginación. 

Porque al final, el Carnaval es eso: un viaje a través de las emociones, con música, color y mucha ilusión.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Cuando aprender juntos, nos hace más fuertes

 

Hemos vivido una de esas sesiones especiales en las que la emoción, el movimiento y la convivencia se entrelazan de forma natural.
 Niños y niñas de diferentes cursos se han reunido para realizar una actividad motriz cooperativa en la que el objetivo no era solo mantener el equilibrio, sino encontrarlo juntos. A lo largo del circuito de bancos suecos, los grupos debían ayudarse para avanzar, sostenerse, coordinar sus pasos y comunicarse con calma y claridad. Lo más enriquecedor fue observar cómo, sin importar la edad, todos se convertían en un verdadero equipo: unos ofrecían la mano, otros animaban, algunos daban indicaciones serenas y otros esperaban su turno con paciencia. 

Este tipo de propuestas nos permite trabajar la educación emocional desde la experiencia directa, fomentando la cooperación, la regulación emocional y la comunicación respetuosa; cada pequeño reto se convierte en una oportunidad para crecer en confianza, en autoestima y en empatía. Cuando alguien lograba cruzar con la ayuda del grupo, la sonrisa lo decía todo; y cuando era uno mismo quien brindaba apoyo, la sensación de sentirse valioso era igual de emocionante. 
Por encima de todo, lo que llenó el gimnasio fue la alegría de compartir y descubrir que aprender no es solo resolver tareas, sino también convivir, sentir y avanzar acompañados. 
Estas actividades nos recuerdan que las emociones también se educan, y que hacerlo juntos hace que el aprendizaje sea mucho más significativo.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Yoga para calmarnos

 Hemos disfrutado de una sesión muy especial dentro de nuestro Proyecto de Educación Emocional: una clase de yoga en la que nuestros niños y niñas pudieron sentir su cuerpo, conectar con su respiración y encontrar un pequeño espacio de calma en medio del día a día escolar. Desde el primer momento, el ambiente se llenó de serenidad. 

A lo largo de la sesión realizaron posturas sencillas como la montaña, para trabajar la estabilidad; el árbol, que favorece la concentración y el equilibrio; el gato y la vaca, que ayudan a soltar tensiones; o la estrella, que invita a abrirse y respirar profundamente. 

Cada movimiento se convirtió en una oportunidad para desarrollar la conciencia corporal y la gestión emocional, dos pilares fundamentales para su bienestar. Uno de los momentos más especiales llegó con los ejercicios de respiración: con las manos en el abdomen, descubrieron cómo el aire entra y sale, entendiendo que su propia respiración puede ser una herramienta para calmarse cuando sienten nervios, enfado o tristeza.
 Para finalizar, realizamos una breve relajación con los ojos cerrados y música suave. Durante unos minutos, el aula se transformó en un espacio de paz compartida. 
Después, muchos contaron cómo se habían sentido: tranquilos, ligeros, contentos, más en calma. Y eso es precisamente lo que buscamos con actividades como esta: que aprendan a escucharse, a conocerse y a construir un bienestar emocional que les acompañe cada día.

miércoles, 28 de enero de 2026

Cuidar para sentir

 

En el aula se viven aprendizajes que van mucho más allá de los libros. Esta semana, gracias a la visita y el cuidado de un conejo, hemos tenido la oportunidad de explorar las emociones desde la ternura, la responsabilidad y el respeto hacia los animales.

Durante la actividad, el alumnado se acercó con cuidado, ofreciéndole comida, acariciándolo y observando sus movimientos tranquilos. En esos pequeños gestos se esconden grandes aprendizajes: comprender que otro ser vivo necesita calma, suavidad y atención despierta en ellos emociones muy valiosas.

Las imágenes reflejan la concentración y el cariño con los que los niños y niñas cuidaron de nuestro pequeño visitante. Saber que sus manos pueden ser un refugio seguro les hace sentirse útiles, importantes y capaces de cuidar a otros.

Cuidar a un animal es también cuidarnos por dentro.
Nos recuerda que la bondad se practica y que cada gesto cuenta para construir un entorno emocionalmente sano y respetuoso.

viernes, 23 de enero de 2026

Día internacional del abrazo

 En el colegio hemos celebrado el Día Mundial del Abrazo, una ocasión especial que nos ha permitido recordar lo importante que es sentirnos acompañados, queridos y parte de un grupo. Desde primera hora de la mañana, los pasillos se llenaron de sonrisas, colores y pequeños gestos que hablaban por sí solos. Los niños y niñas llegaron con mucha ilusión y enseguida comenzaron a compartir lo que para ellos significa un abrazo: calma, alegría, cariño, amistad… palabras sencillas pero llenas de verdad.

Durante la jornada realizamos diferentes actividades centradas en la importancia de expresar afecto de una manera respetuosa y consciente. Uno de los momentos más bonitos fue la creación del gran mural de los abrazos, donde cada estudiante dibujó, escribió o dejó una huella representando cómo se siente cuando da o recibe un abrazo. Paso a paso, el mural fue creciendo y llenándose de colores, frases preciosas y dibujos que reflejaban la sensibilidad del alumnado.

Lo mejor del día fue ver cómo los niños y niñas entendían que un abrazo es mucho más que rodear a alguien con los brazos: es una forma de decir “estoy contigo”, “te aprecio” o “me alegra verte”. En nuestra comunidad educativa, donde cada día hablamos de emociones, convivencia y empatía, este tipo de momentos refuerza los lazos que nos unen y nos recuerda que los pequeños gestos tienen un gran impacto.

Cerramos la jornada con el corazón un poco más lleno y la sensación de que celebrar el Día Mundial del Abrazo no es solo una actividad puntual, sino una invitación a seguir creando un entorno cálido y respetuoso, donde cada persona se sienta vista, escuchada y valorada. Porque, al final, siempre hay formas de abrazar… incluso sin usar los brazos.



miércoles, 14 de enero de 2026

Comida y emociones

Aprender va mucho más allá de los libros. Cada experiencia, cada juego y cada proyecto se convierte en una oportunidad para que el alumnado explore, exprese y regule sus emociones. Dentro de esta línea, el Proyecto de los Restaurantes se ha convertido en una herramienta educativa maravillosa para trabajar el ámbito emocional de manera natural, significativa y vivencial. A lo largo del proyecto, los niños y niñas se transforman en cocineros, camareros, clientes y responsables de un pequeño restaurante. Este tipo de actividades despierta un amplio abanico de emociones: ilusión y sorpresa al descubrir nuevas recetas y utensilios; confianza al sentirse capaces de realizar tareas por sí mismos; alegría compartida cuando trabajan en equipo; orgullo al mostrar el resultado de su esfuerzo; y curiosidad al explorar sabores y experiencias nuevas. El aula se convierte en un espacio donde cada emoción tiene lugar y sentido.

Uno de los momentos más especiales dentro del proyecto ha sido cuando los maestros se pusieron el delantal y prepararon creps para todo el alumnado. En las imágenes se aprecia cómo los niños observan con atención, esperan impacientes su turno y disfrutan viendo cómo la masa se convierte en deliciosos creps. También se perciben momentos de complicidad, de ayuda entre iguales y de pura alegría. Este tipo de experiencias refuerza la seguridad emocional del alumnado, pues ver a sus docentes participando de manera cercana fortalece el vínculo afectivo. Además, genera recuerdos positivos, favorece la empatía al observar cómo se cocina para los demás y promueve la gratitud cuando reciben algo preparado con cariño expresamente para ellos.

Las emociones se viven. 

El Proyecto de los Restaurantes permite precisamente eso: crear un entorno donde los niños y niñas experimentan situaciones reales de relación, colaboración, espera, sorpresa y celebración. Cada plato sirve de escenario para acompañar, nombrar y regular emociones; cada ingrediente es una oportunidad para crecer; y cada actividad compartida fortalece la unión entre alumnado, profesorado y comunidad educativa.