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miércoles, 28 de enero de 2026

Cuidar para sentir

 

En el aula se viven aprendizajes que van mucho más allá de los libros. Esta semana, gracias a la visita y el cuidado de un conejo, hemos tenido la oportunidad de explorar las emociones desde la ternura, la responsabilidad y el respeto hacia los animales.

Durante la actividad, el alumnado se acercó con cuidado, ofreciéndole comida, acariciándolo y observando sus movimientos tranquilos. En esos pequeños gestos se esconden grandes aprendizajes: comprender que otro ser vivo necesita calma, suavidad y atención despierta en ellos emociones muy valiosas.

Las imágenes reflejan la concentración y el cariño con los que los niños y niñas cuidaron de nuestro pequeño visitante. Saber que sus manos pueden ser un refugio seguro les hace sentirse útiles, importantes y capaces de cuidar a otros.

Cuidar a un animal es también cuidarnos por dentro.
Nos recuerda que la bondad se practica y que cada gesto cuenta para construir un entorno emocionalmente sano y respetuoso.

viernes, 23 de enero de 2026

Día internacional del abrazo

 En el colegio hemos celebrado el Día Mundial del Abrazo, una ocasión especial que nos ha permitido recordar lo importante que es sentirnos acompañados, queridos y parte de un grupo. Desde primera hora de la mañana, los pasillos se llenaron de sonrisas, colores y pequeños gestos que hablaban por sí solos. Los niños y niñas llegaron con mucha ilusión y enseguida comenzaron a compartir lo que para ellos significa un abrazo: calma, alegría, cariño, amistad… palabras sencillas pero llenas de verdad.

Durante la jornada realizamos diferentes actividades centradas en la importancia de expresar afecto de una manera respetuosa y consciente. Uno de los momentos más bonitos fue la creación del gran mural de los abrazos, donde cada estudiante dibujó, escribió o dejó una huella representando cómo se siente cuando da o recibe un abrazo. Paso a paso, el mural fue creciendo y llenándose de colores, frases preciosas y dibujos que reflejaban la sensibilidad del alumnado.

Lo mejor del día fue ver cómo los niños y niñas entendían que un abrazo es mucho más que rodear a alguien con los brazos: es una forma de decir “estoy contigo”, “te aprecio” o “me alegra verte”. En nuestra comunidad educativa, donde cada día hablamos de emociones, convivencia y empatía, este tipo de momentos refuerza los lazos que nos unen y nos recuerda que los pequeños gestos tienen un gran impacto.

Cerramos la jornada con el corazón un poco más lleno y la sensación de que celebrar el Día Mundial del Abrazo no es solo una actividad puntual, sino una invitación a seguir creando un entorno cálido y respetuoso, donde cada persona se sienta vista, escuchada y valorada. Porque, al final, siempre hay formas de abrazar… incluso sin usar los brazos.



miércoles, 14 de enero de 2026

Comida y emociones

Aprender va mucho más allá de los libros. Cada experiencia, cada juego y cada proyecto se convierte en una oportunidad para que el alumnado explore, exprese y regule sus emociones. Dentro de esta línea, el Proyecto de los Restaurantes se ha convertido en una herramienta educativa maravillosa para trabajar el ámbito emocional de manera natural, significativa y vivencial. A lo largo del proyecto, los niños y niñas se transforman en cocineros, camareros, clientes y responsables de un pequeño restaurante. Este tipo de actividades despierta un amplio abanico de emociones: ilusión y sorpresa al descubrir nuevas recetas y utensilios; confianza al sentirse capaces de realizar tareas por sí mismos; alegría compartida cuando trabajan en equipo; orgullo al mostrar el resultado de su esfuerzo; y curiosidad al explorar sabores y experiencias nuevas. El aula se convierte en un espacio donde cada emoción tiene lugar y sentido.

Uno de los momentos más especiales dentro del proyecto ha sido cuando los maestros se pusieron el delantal y prepararon creps para todo el alumnado. En las imágenes se aprecia cómo los niños observan con atención, esperan impacientes su turno y disfrutan viendo cómo la masa se convierte en deliciosos creps. También se perciben momentos de complicidad, de ayuda entre iguales y de pura alegría. Este tipo de experiencias refuerza la seguridad emocional del alumnado, pues ver a sus docentes participando de manera cercana fortalece el vínculo afectivo. Además, genera recuerdos positivos, favorece la empatía al observar cómo se cocina para los demás y promueve la gratitud cuando reciben algo preparado con cariño expresamente para ellos.

Las emociones se viven. 

El Proyecto de los Restaurantes permite precisamente eso: crear un entorno donde los niños y niñas experimentan situaciones reales de relación, colaboración, espera, sorpresa y celebración. Cada plato sirve de escenario para acompañar, nombrar y regular emociones; cada ingrediente es una oportunidad para crecer; y cada actividad compartida fortalece la unión entre alumnado, profesorado y comunidad educativa.