El nacimiento de pollitos en el aula de infantil despierta una gran emoción en los niños/as, que viven con ilusión la espera y el cuidado de los huevos.
Cuando nacen, sienten asombro, ternura y una profunda empatía hacia los nuevos seres vivos. Esta experiencia fortalece los lazos del grupo, fomenta la colaboración y el sentido de responsabilidad.
Los alumnos/as aprenden a expresar y gestionar emociones como la alegría, la sorpresa o la tristeza. Además, desarrollan el respeto por la vida y el valor del cuidado. Es una vivencia que deja huella emocional y educativa para siempre.
