En nuestro colegio, hemos realizado un taller donde el alumnado de infantil y primaria ha creado su propia "Botella de la Calma". Esta botella contiene agua, pegamento, purpurina y colorante, y al agitarla, se crea una metáfora visual que ayuda a los niños a entender cómo sus emociones, aunque agitadas al principio, pueden asentarse con el tiempo. Cada niño/a aprende a usarla cuando se sienten nerviosos o enfadados. Ahora, en el aula tenemos una "zona de la calma", donde pueden recurrir a sus botellas cuando lo necesiten, favoreciendo la autorregulación emocional.

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