Usar "El grito" de Edvard Munch en el aula puede ser una forma poderosa de
explorar el miedo con los niños/as. Observando el cuadro, los alumnos/as pueden
identificar y expresar lo que sienten al ver la figura angustiada, asociando
colores y formas con sus propias emociones. Esta actividad les ayuda a reconocer
y compartir sus emociones, entendiendo que el miedo es natural y que pueden
expresarlo sin miedo al juicio.
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